Sí, sistemáticamente, y es probablemente la precaución más rentable de toda la cría de koi. Las principales amenazas sanitarias de la especie se transmiten mediante la introducción de un pez aparentemente sano, empezando por el herpesvirus del koi y la viremia primaveral de la carpa, dos enfermedades víricas que la ficha de especie del Southern Regional Aquaculture Center identifica como las más preocupantes. A estas se suman parásitos muy habituales como la lernea, el piojo del pez y los gusanos monogéneos.
En la práctica, prepare un estanque separado, filtrado y aireado, en el que el recién llegado pase unas cuatro semanas antes de incorporarse al estanque principal. Manténgalo en el rango de temperatura favorable para la expresión de síntomas, en lugar de en agua fría, donde una infección puede permanecer silenciosa. Observe cada día la natación, la respiración, el estado de las aletas y el apetito, y no utilice nunca el mismo cazamariposas ni el mismo cubo en los dos estanques.
Un último punto que a menudo se olvida en acuaponía: el estanque de cuarentena no debe estar conectado al circuito que alimenta sus cultivos. Un tratamiento antiparasitario, aunque sea leve, puede destruir la flora de su biofiltro y dañar las raíces de sus plantas.