A menudo confundidas con algas verdes, las cianobacterias forman velos azul-verdosos, a veces rojizos, con aspecto espumoso o apelmazado. No son algas, sino bacterias fotosintéticas, y eso es precisamente lo que las hace tan peligrosas.
Algunas especies, como Microcystis o Anabaena, producen microcistinas, toxinas hepatotóxicas peligrosas para los peces, los anfibios, los perros que beban el agua y las personas en caso de contacto prolongado.
Aparecen en aguas cálidas, estancadas, ricas en fósforo y pobres en nitrógeno disponible. Un agua que huele intensamente a cieno, adquiere una tonalidad turquesa y presenta una película en la superficie debe poner en alerta de inmediato.
Ante la sospecha de un bloom de cianobacterias, restrinja el acceso al estanque, deje de alimentar a los peces y ponga en marcha una oxigenación máxima antes de cualquier tratamiento.