El caudal de una olla no es una constante del producto, sino el resultado del encuentro entre una pared y un suelo. Las mediciones publicadas en 2004 en la revista Canadian Biosystems Engineering por Abu-Zreig y Atoum, sobre catorce jarras porosas, arrojan caudales de entre 600 y 3700 mL por día, para conductividades hidráulicas de pared comprendidas entre 0,219 y 2,37 mm por día y un espesor medio de pared de 6,5 mm. La diferencia de un factor seis entre dos jarras del mismo uso se debe ante todo a la propia cerámica.
El suelo y el clima hacen el resto. Una revisión de síntesis publicada en 2024 recoge caudales de jarras que pasan de aproximadamente 190 mL a 1040 mL por día cuando la evaporación sube de 1 a 16 mm por día, con la misma jarra. Es exactamente el comportamiento buscado —el consumo sigue la demanda—, pero también significa que ningún dato de las instrucciones es válido para su jardín.
La única medición útil es la suya. Llene la jarra hasta el borde, anote la hora, mida el volumen que hay que añadir al cabo de siete días y conocerá el caudal real de su instalación. Repita la operación en julio y después en septiembre; la diferencia le indicará si la pared empieza a colmatarse.