Por supuesto, aspirar a la autonomía alimentaria gracias a la acuaponía exige cierto nivel de compromiso. Este tipo de proyecto no se improvisa : requiere tiempo, competencias y recursos.
En el día a día, un sistema acuapónico necesita una gestión regular : alimentar a los peces, vigilar la calidad del agua, mantener las bombas y cosechar las plantas. En el plano técnico, hay que dominar nociones de biología, de nutrición animal y vegetal, y a veces incluso de bricolaje para asegurar el mantenimiento del material. En el plano logístico, hay que disponer de un espacio suficiente, al menos una decena de metros cuadrados optimizados, y aceptar una inversión inicial a veces considerable, en particular para la compra de los tanques, las bombas, los sustratos y los equipos de medición.
Pero estas limitaciones no deben desanimar. Numerosas personas, apasionadas y motivadas, logran poner en marcha sistemas eficaces y productivos. La acuaponía exige un aprendizaje progresivo, pero sigue siendo accesible para toda persona dispuesta a implicarse y a adaptar su modo de vida.