La luz determina la elección de especies con más fiabilidad que los nutrientes. Se mide como integral lumínica diaria, expresada en moles por metro cuadrado y día. Las referencias publicadas por la extensión de Virginia Tech sitúan las lechugas en torno a 12-17, la albahaca entre 15 y 25, el tomate y el pepino entre 20 y 30, y los semilleros jóvenes en apenas 5 a 10.
En la práctica, un alféizar orientado al norte o una habitación sin lámpara hortícola se queda muy por debajo de esos valores. Una barra que suministra 200 µmol por metro cuadrado y por segundo durante dieciséis horas aporta aproximadamente 11,5 moles al día, suficiente para hojas pero insuficiente para un tomate.
La conclusión es útil a la hora de elegir: en un local poco luminoso, no intente corregirlo con fertilización, opte por hortalizas de hoja y aromáticas, y reserve los frutos para un invernadero o para el exterior en verano.