Piense en términos de cantidad de luz recibida a lo largo del día, expresada en moles por metro cuadrado y por día. Este valor se calcula a partir de la intensidad medida a nivel de las hojas, en micromoles por metro cuadrado y por segundo, multiplicada por la duración del fotoperiodo. Una intensidad de 150 micromoles mantenida durante dieciséis horas da aproximadamente 8,6 moles por metro cuadrado y por día.
Los valores de referencia publicados en agricultura de entorno controlado sitúan los semilleros entre 5 y 10, las lechugas entre 12 y 17, la albahaca entre 15 y 25, el tomate y el pepino entre 20 y 30. La consecuencia es directa. Una barra de iluminación que cubre perfectamente una bandeja de semillero se queda corta en cuanto esas mismas plantas pasan a producción, y ahí es donde muchas instalaciones domésticas llegan a su límite.
Elija por tanto una barra regulable en altura y, si es posible, en intensidad, en lugar de un panel fijo. Si las plantas se etiolizan, acerque la fuente o aumente la intensidad antes de alargar el fotoperiodo, ya que un día más largo no compensa una luz demasiado débil a nivel de las hojas.