Fresas azucaradas, fuera del suelo y sin pesticidas
Pocas cultivos proporcionan tanto placer como la fresa en acuaponía. Alimentada por el agua de los peces y cultivada a la altura de la mano, crece limpia, protegida de las babosas y de la tierra que ensucia los frutos, y desarrolla un aroma que las fresas de supermercado olvidaron hace mucho tiempo.
Aunque sea necesario respetar algunas reglas, porque la fresa es más exigente que una lechuga: requiere luz, una nutrición cuidada y, en interior, un empujón a la polinización. Variedades, luz, temperatura, pH, hierro, plantación, multiplicación, enfermedades y cosecha, esta guía lo repasa todo para que sus fresales den desde la primera temporada, y durante mucho tiempo.