Lo que nunca debe echar en un lombricompostador
Algunos residuos deben quedar completamente fuera del lombricompostador, ya sea porque perjudican directamente a las lombrices o porque desequilibran el sistema. Las carnes, los pescados y los productos lácteos fermentan rápidamente, generan olores nauseabundos y atraen plagas. Los cítricos en grandes cantidades acidifican el medio en exceso. La cebolla, el ajo y las especias en cantidad irritan a las lombrices y las ahuyentan. Las grasas ralentizan considerablemente la descomposición y crean una barrera impermeable.
Las plantas enfermas o tratadas con pesticidas también deben evitarse: las lombrices son organismos vivos sensibles a las sustancias químicas. La sal, incluso en pequeñas cantidades, les resulta tóxica. Una regla sencilla para no equivocarse: si el residuo podría encontrarse de forma natural en un sotobosque o en un jardín, en principio puede ir al lombricompostador.
Fabricar su propio lombricompostador
Para quienes deseen empezar sin inversión inmediata, fabricar un lombricompostador sigue siendo una opción accesible. La versión más sencilla utiliza dos cubetas de plástico opaco apilables: la cubeta superior, perforada en su base, aloja las lombrices y los residuos, mientras que la cubeta inferior recoge el valioso lixiviado. Un sustrato de arranque compuesto de tierra para macetas, hojas secas humedecidas y cartón troceado es suficiente para acoger a las primeras lombrices.
Este enfoque tiene la ventaja de ser económico y permite familiarizarse con el lombricompostaje antes de invertir en un modelo más elaborado. No obstante, presenta limitaciones evidentes: el plástico en contacto con los residuos y el suelo, una estética discutible y una durabilidad menor. Para un uso regular y duradero, un lombricompostador diseñado específicamente para ello será siempre más eficiente y más agradable de usar en el día a día.
Comprar un lombricompostador: qué hay que tener en cuenta
La elección de un lombricompostador depende ante todo de su situación y del uso que vaya a darle. Hoy existen soluciones pensadas para cada configuración, desde el piso en la ciudad hasta el huerto.
Para uso en interior, en un balcón o en la cocina, el lombricompostador de terracota es una solución especialmente elegante y eficiente. La terracota, material natural y poroso, regula de forma natural la humedad dentro del bancal de cultivo, lo que resulta ideal para las lombrices. No contiene ningún plástico, no desprende ningún olor y se integra perfectamente en un interior cuidado. Es precisamente lo que ofrecemos con nuestro lombricompostador de interior en terracota: un objeto fabricado artesanalmente, compacto, funcional y con suficiente atractivo estético para encontrar su lugar en una cocina o una sala de estar.
Para uso en exterior, en el jardín o en una terraza, el lombricompostador para enterrar en terracota es una solución de gran ingenio. Se introduce directamente en la tierra del huerto o en un bancal de cultivo, y las lombrices circulan libremente entre el compostador y el suelo circundante. El fertilizante se difunde de forma continua, directamente en la raíz de las plantas, sin ninguna manipulación. Disponible en varios formatos de 1 a 12 litros, se adapta a todos los espacios, desde una simple maceta de balcón hasta el huerto más amplio.
Sea cual sea el modelo elegido, conviene prever las lombrices de compost por separado si no están incluidas en el kit. Son ellas quienes harán todo el trabajo.
Nuestra selección de lombricompostadores